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109-2 is death

Literalmente.

Según pude comprobar con mis propios ojos [acabo de regresar de Tokio], el 109 Men estaba bastante vacío [y más aún si lo comparamos con el de chicas (O_O)]; era entrar al edificio y que casi te asaltasen los dependientes para que te dejases tus yenes ahí. Algo que como ya se comentó anteriormente en este mismo blog, hace años no habría pasado [los gaijins no eramos bienvenidos, vaya.]

Pero, paradójicamente,  revistas como men's egg, que en un principio apostaban por un estilo más informal y Ame-kaji, ahora mismo parecen volcadas totalmente con el estilo hosto.




Green-eyed geisha Parte I: Club Love

"Green-eyed geisha" es el blog de una chica canadiense de veintitantos que vive en Tokyo. Gracias a ella podemos conocer de primera mano como es la visita a un host club desde el punto de vista de una gaijin, ya que ha visitado y dejado por escrito sus impresiones de dos de ellos; el Club Love y el Club Aqua.

En esta primera entrega visitaremos el Club Love:


[...] Después de cenar, caminamos un rato por Kabukicho para finalmente llegar al Club Love, con sus luces y su tablero - ranking de los mejores host con fotografías de sus caras, en orden descendente. No había nadie, y la larga y enjoyada escalera que llevaba a otra sala con espejos y más luces estaba vacía. Caminamos hasta llegar al final, donde había a un lado una ventana de recepción, y sin preguntas fuimos conducidas ha una sala con candelabros, luces y brillantina. El interior del club era realmente increíble y se me antojó como una exclusiva sala circense. Antes de que hubiésemos terminado de lavarnos las manos con unas toallas calientes, 7 host que pululaban por nuestra mesa sirvieron una botella de shochu mezclada con agua mineral a todo el mundo.

Hablamos sin parar durante las dos horas que estuvimos allí. Había leído algunos comentarios sobre host clubs en internet y en muchas mujeres decían que se sintieron aliviadas de que en los clubs todo fuese más suave de lo que habían imaginado, sin tocar ni hablar sucio. Así que imaginad mi sorpresa cuando empezamos a hablar sobre almohadas sucias, que marcó la pauta del resto de la noche, en la cual "pene" fue la palabra de moda y se bromeó repetidas veces, con insinuaciones sexys y dobles sentidos. El único punto de ruptura real llegó cuando pasada una hora, los host tuvieron que cambiar de mesa y nosotras, otros 7 nuevos hostos. Antes de marcharse, el primer grupo nos dijo que podíamos solicitar a cualquiera que nos hubiese gustado por su nombre y volvería a la mesa sin cargo alguno [pedir un host por el nombre suele costar un suplemento en las siguientes visitas.] Hubo varios del primer grupo que me habría gustado que se quedasen, pero como no sabíamos muy bien lo que hacíamos, acabamos sin pedir ninguno.
Fue interesante ver cuanto difieren un hosto de otro. Tuvimos en nuestra mesa host de ventipocos hasta treinta y tantos, y era claro cuales de ellos tenían más experiencia por donde se sentaban, como llevaban la conversación y como el resto de hostos actuaban respecto a él. Sé que este club en particular cuenta con un amplio rango de host en cuanto a looks y edad [el más viejo tiene 60 años], y en las dos ocasiones que recibimos un nuevo grupo de hosts en nuestra mesa, recuerdo pensar cuán diferentes eran entre ellos [¡y había algunos realmente sexys!] El servicio fue impecable y ahora entiendo porqué ganan tanta pasta. No sólo se trata de la perfecta forma de servir y mantener las copas llenas, encender los cigarrillos o el impecable mantenimiento de la limpieza de la mesa y los vasos, sino que a pesar de mis dudas antes de ir a un club como tres extranjeras con variados niveles de inglés, los host fueron unos auténticos profesionales en el arte de mantener la conversación, y me di cuenta de que aún cuando cambiaban de asiento, ninguna de nosotras dejó de estar hablando con alguno de ellos.

Los hostos nos contaron que los extranjeros casi nunca van allí, pero afortunadamente, la charla no fue saturada de la típica comparación Japón/el extranjero que surge en muchas primeras conversaciones con japoneses. Excepto sobre algunos puntos clave de sobre el sexo y los hombres y mujeres japoneses. Varios de los comentarios hechos por los hostos contradicen lo que escuche de otros chicos [no hostos] japoneses y he de suponer que mucho de lo que mucho de lo que hablamos no habría sido posible con clientas japonesas. Lo que me hace pensar que quizá los hostos también pasaron un buen rato y varios de ellos nos aseguraron que así fue. Pero, ¿os dais cuenta? Ya estoy cayendo en la trampa de creer las palabras bien ensayadas de los agasajadores bellos chicos. Fue difícil no hacerlo, incluso para mi parte esceptica y ahora entiendo [horror!] algunas de las razones que dan las mujeres para ir a host clubs.

Mi favorito de la noche fue un host de unos treinta y pocos, que era una deliciosa mezcla de Johnny Depp y Kimura Takuya. Al oír que era mi cumpleaños, salió y me compró media docena de rosas rojas, que por un momento me preocupó ¡por si los cargaban en nuestra cuenta!

Cuando esta mañana eché un vistazo a mi bolso me encontré un paquete de tarjetas de visita y posavasos con los nombres y teléfonos de los host garabateados en ellos. Las tarjetas de visita son sin duda lo mejor, como host que parecen modelos haciendo pucheros a la cámara y otras con hologramas en el fondo. Cuando algunos de los host me pidieron mi número y el email, traté de escabullirme con tacto, pero al final de la noche fui tan presionada que acabé dándoselo a 2 de ellos. ¿Cómo decir que no cuando un host te pide dulcemente tu teléfono para llamarse al suyo y así tener tu número? Ya he recibido llamadas de ambos pero no he contestado. Como tentación [estoy muy tentada] a contestar y ver que dicen [con fin de investigar, por supuesto], no me dejaré apresar, como han apresado a muchas mujeres japonesas antes que a mi, por los halagos de chicos guapos. Y por si acaso, cuando digo "chicos bellos", no estoy insinuando que sean afeminados, sino todo lo contrario de hecho. Simplemente, me gusta decirlo así.



Más adelante pondré la visita de la geisha de ojos verdes al Club Aqua.


Artículos: Memorias de un "hombre-geisha"

Un "host" llamado Reiji ha convertido el arte de entretener mujeres en la ciencia de hacer dinero.

Takashi Totsuka, de 36 años, es psicólogo, entretenedor y compañero a tiempo parcial y hombre de negocios a tiempo completo. Conocido entre sus clientes como "Reiji", el es uno de los cientos de "hosts" que viven de entretener a mujeres. Puede que sea el más exitoso de este extraño negocio, que genera unos 600 millones de dolares al año desde los 5.000 profesionales concentrados en el distrito tokioita de Kabokicho.

Podríamos llamar a su homólogo del mundo occidental gigoló. En su forma más insípida, esta profesión incluye hombres mayores que hacen las veces de compañeros de baile y de conversación en cruceros, consiguiendo pasajes gratis a cambio de entretener a ricas viudas. En Japón, el trabajo de host compone un negocio discreto pero perfectamente legal, originado en los bares de baile de después de la 2ª Guerra Mundial, pero que tiene sus raíces en el s.III AC., en la emperatriz Himiko, que tuvo 1000 mujeres guardianas y un numero desconocido de hombres-concubina. El trabajo de host ofrece lo último en atención al cliente - en un grado casi tan cómico como es satisfacer cada capricho del cliente.

También es un tinglado complicado: Sólo 2 ó 3 de los 100 que lo intentan seguirán siendo hosts unos meses después de comenzar. Reiji ha estado en el negocio durante 17 años, convirtiéndose en Japón en una celebridad. Con ayuda de sus apariciones en televisión, ha conseguido transformar la imagen de los host clubs, pasando de ser un sucio viaje donde prostitutas buscaban consuelo después del trabajo a ser locales donde respetables mujeres de negocios pueden ir para encontrar un poco de diversión y que les suban la autoestima. Es dueño de 2 clubs, con un ingreso combinado anual de 10 millones de dolares, y trabaja como consultor para empresas que quieren consejo sobre un relativamente nuevo fenómeno - mujeres en el lugar de trabajo.

A Reiji le costó 2 años el convertirse en el host número uno de su club, un ranking mensual basado en la cantidad de dinero que un host consigue hacer gastar a sus clientas. En su punto más álgido, Reiji generó 100.000 dolares de gasto en un mes; el 40% de esto era su comisión. Pero antes, tuvo que hacer el trabajo poco recompensado - contestar al teléfono, llevar toallas calientes, servir bebidas, encender cigarrillos- antes de aprender lo básico. "En el mundo real, que los hombres y las mujeres se entiendan lleva mucho tiempo. En el negocio de los host, tienes que entender a la mujer enseguida, tienes que ajustarte a ellas" explica, "el truco más común es hacerlas sentir que el romance a florecido escuchando con atención como hacen salir sus sentimientos." Otros trucos son leer revistas de mujeres, estar al tanto de los cotilleos de los famosos, investigar los salones de peluquería y dominar el arte de la conversación.

Aunque una factura común en un un host club es de 250$, esta puede ser de muchísimo más alta. Si una clienta descorcha una botella de champán fino de 2.000$, o un brandy especial de 10.000$, todos los hosts del club se juntan alrededor y elogian su generosidad. Pero es una linea muy fina la que separa el persuadir para ser generoso y el aplicar demasiada presión. En vez de hacer gastar en él mucho a unas pocas mujeres ricas, Reiji tiene a muchas haciéndolas gastar poco. "Cuando varias de mis clientas están en el club a la vez, las hago esperar -entonces, irritadas, empezarían a beber. Cuando me doy cuenta de que su botella está a punto de terminar y que pronto tendrán que comprar otra, me presento en su mesa para ofrecer mis disculpas", dice.

Invierte los géneros y los continentes, y tienes lo que los norteamericanos llaman B-girls, mujeres empleadas para inducir a los clientes a que gasten generosamente. En ningún caso el trabajo es sinónimo de prostitución.

Estos días, Reiji deja mucho del trabajo diplomático a sus asistentes junior, que él mismo asigna a mujeres con las que probablemente se lleven bien. Las clientas eligen sus hosts después de 2 ó 3 visitas, y se toma como un arreglo permanente. Si un host diferente intenta interponerse entre otro host y una clienta, es despedido. "Se necesitan reglas muy estrictas para controlar un grupo de jóvenes ambiciosos", explica Reiji.

Incluso los mejores host raramente duran más de una decada. Para no quemarse, Reiji se diversificó, tomando las ondas en la televisión de noche - donde aconsejaba a hombres sobre como ligar- y abriendo su propio club. Esto lo hizo en el distrito tokioita de Roppongi, a un paso del distrito "red-ligth" que es Kabukicho. Ningún comité de bienvenida le recibió. Aunque Reiji es reacio a entrar en detalles, alguien dispararó a nuevo club. Su establecimiento tiene que pagar por protección a la mafia, admite.

Aún así, su club, llamado Dios, que abrió en 1998, ha sido tan exitoso que recientemente [este artículo es del 2004 -NdT] ha abierto un segundo club cerca, para hacer frente al desbordamiento. Para estimular nueva demanda, suprimió la regla de los clubs tradicionales (como en los que trabajaba) de que las mujeres tenían un host designado, bajó los precios y se deshizo de la otrora obligatoria pista de baile y banda de música. Moviéndose en una dirección menos sórdida que sus competidores, ha atraído un nuevo tipo de clientela. Durante una visita a su nuevo club, este reportero (en compañía de una mujer) encontró un grupo de empresarias de unos 20 años disfrutando de algún tipo de celebración relacionada con su trabajo. Una mujer de mediana edad con aspecto cansado y desaliñado y con una expresión de paz descansa su cabeza en el regazo de un joven extremadamente guapo. Otras dos bellas mujeres están sentadas en otras mesas, rodeadas por un grupo de encantadores jóvenes aduladores.

Lejos de sus clubes, Reiji vende su asesoramiento a un puñado de clientes corporativos, incluyendo una empresa de publicidad cuya vieja guardia fue tomada por mentalidad de las jóvenes empleadas. Ahora, las mujeres japonesas son más fuertes y no aceptará los roles tradicionalmente subordinados, explicó a los hombres para que se relajasen. Una cadena de funerarias quería consejo sobre cómo hacer que las mujeres, que generalmente sobreviven a los hombres en Japón, se sienten más a gusto. Reiji hizo hincapié en los pequeños detalles - como no poner la cafetera de forma que los empleados tengan que dar la espalda con frecuencia a la viuda.

¿A dónde va un host o hosuto veterano desde aquí? Reiji está pensando en empezar una linea de cosméticos para hombres. Por ahora, sin embargo, su mayor preocupación es el amor. Su novia durante 8 años le dejó recientemente, y por extraño que parezca, está teniendo problemas para encontrar una nueva. Suspira: "Sé demasiado sobre las mujeres."

En números:
- El entretenimiento de mujeres por hombres es un negocio con 50 años de antigüedad en Japón.
- El ingreso anual de la industria "host" es de 1.4 billones de dólares.
- Hay 12.000 hosts en Japón
- El promedio de facturación por host es de 10.000$ mensuales.
- El número de host clubs en Japón es 700.


Fuente: Forbes

Moda: VANQUISH

Photobucket

VANQUISH, [localizado en la 6ª planta del edificio 109-2] es una de las marcas más solicitadas y populares por los lectores toquioitas de Men's egg, Men's Knuckle y Men's Digger. De hecho, el número de diciempre 2007 de "Host Knuckle" [revista especial, de la factoría mennaku, dirigida hostos] incluía una buena parte del catálogo de la marca.

Mientras que Buffalo Bobs se ha hecho con el control Osaka, VANQUISH se ha quedado en el área que realmente importa: Shibuya y Kabuki-cho, relegando a un segundo puesto a JACKROSE, la marca que hasta el 2008 marcaba las pautas de los jóvenes hosts [y aspirantes.]
Ryoma for vanquish
Ryoma vistiendo VANQUISH

Puede que buena parte de la popularidad de VANQUISH radique en ser uno de los promotores [por no decir directamente creadores] del nuevo estilo "onii-kei", la moda gyaru-o / gigolo para hombres a partir de 25 años. El hecho es que en una encuesta realizada el pasado año a los lectores de la men's egg, VANQUISH era elegida como marca favorita, con un 38% de los votos.
vanquish

"Chicos geisha japoneses", lo último en accesorios





Las mujeres de negocios en Japón pagan hasta 50.000$
por una noche de compañía con host como Yunosuke.


por Kyung Lah [Cnn - 2008.04.07]


Tokyo, Japón
- A primera vista, el hombre y la mujer en el club parecen como cualquier otra pareja en una cita. Él flirtea y sirve champán. Ella le mira y se ríe.

Sin embargo, no es una cita. Son negocios.

Ella, una ejecutiva de éxito, se a unido al grupo de mujeres japonesas que desembolsan entre 1.000 y 50.000 dolares por una noche de compañía masculina.

Conocen a sus "hosts" en cientos de clubs que han florecido por todo Tokyo - la industria dice que sólo se intercambian cumplidos. Las mujeres pagan por la concesión de toda la atención de su host.

"No hay nada malo en el hecho de que una mujer pague por ser entretenida por un hombre", dice una clienta. "Es otro paso en la igualdad."

Es un cambio vertiginoso de los roles de género en un país ampliamente conocido por geishas mimando clientes con conversación, canto y baile. Ahora, un nuevo aire de entretenimiento a surgido - piense en ello como hombres geisha.

"Yo les doy a las mujeres lo que los hombres normalmente no, como cumplidos por su apariencia." dice Yunosuke, un host de 24 años. "Hago feliz a las mujeres."

Y ellas le hacen feliz: Yunosuke dice que ganó más de 200.000$ el pasado año, suficiente para poder permitirse ir a un salón de belleza a diario para teñirse y peinarse.

"Las mujeres nos ven como uno de sus accesorios.", dice. "Les gusta vestir cosas bonitas, así que intento verme bello para ellas todo el tiempo."

Lo que impulsa el boom de este negocio es el incremento en el poder de ganancias de las mujeres japonesas, de acuerdo a Air Grupo, una compañía que posee una cadena de "host" clubs.

"Ahora, las mujeres japonesas están trabajando duro y consiguiendo más dinero," dice Yuko Takeyama, una mujer de poco más de 30 años, directora del Air Group. "Ven esto como una forma de desestresarse."

Las mujeres aman ser tratadas bien, sin la presión que conlleva una cita, dice.

La clienta de Yunosuke en el club está de acuerdo.

"Esto es un regalo para mí misma," dice. "Es como gastar dinero en un viaje o comprar algo."


Artículo original publicado en Cnn.
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